DGI intimó a 700 nuevas empresas a adoptar facturación electrónica

Fuente: El Observador

Diciembre 2014

 

La Dirección General Impositiva (DGI) intimó a fines de noviembre a más de 700 empresas de distintas dimensiones a unirse al sistema de facturación electrónica que fue lanzado en agosto de 2012, según informó a El Observador el coordinador de Asesoría Económica, economista Gustavo González. 

Con los considerandos que establecen que el régimen de documentación electrónica significa un “gran avance hacia la modernización” que da importantes ventajas a los contribuyentes y que “resulta conveniente para la DGI incorporar nuevos contribuyentes” al nuevo sistema, la resolución 4355/2014 –a la que accedió El Observador–, emitida el 26 noviembre, pone como fecha límite de adhesión al sistema el 1º de julio del año próximo.

El director de rentas, Joaquín Serra, había declarado en setiembre a El País que  se planeaba cursar 1.000 intimaciones de obligatoriedad que sumarían esta cantidad de contribuyentes para setiembre de 2015. Y que estos se sumarían a los 1.500 contribuyentes que se han unido o están en proceso de hacerlo de forma voluntaria. 

En referencia al perfil de las empresas a las que se está obligando a migrar hacia este sistema, González informó que “el perfil de los contribuyentes de esta camada es multidimensional, pero en general son empresas de gran tamaño”. Explicó que la selección consideró varios atributos y que algunos de los negocios que fueron intimados en este caso fueron los free shops. 

Sin embargo, Roni Lieberman, director de la empresa de software, Memory –que atiende mayoritariamente pymes–, dijo a El Observador que en los últimos días recibió una gran cantidad de consultas de clientes, a partir de la recepción de intimaciones que tenían como fecha límite julio y setiembre.

El empresario advirtió que el tiempo es un tanto ajustado para la implementación del software, que requiere aproximadamente seis meses para completar todas las etapas, incluyendo trámites ante el fisco, instalaciones, pruebas y capacitaciones. 

Son cuatro las empresas que hacen este tipo de implementación, dijo Lieberman, cuyo software tiene un costo básico de $30.000, al que se le suman algunos gastos operativos y otros opcionales de carácter marginal. 

El software que las empresas  deben implementar para cumplir con la DGI genera comprobantes electrónicos –que sustituyen al papel– que al ser emitidos activan un intercambio digital de documentación entre la empresa, el organismo recaudador, sus clientes y sus proveedores. Este comprobante queda publicado en una web en la que permanece archivado por cinco años. 

El 20 de agosto de 2012, en el supermercado Tienda Inglesa, el exdirector de Rentas, Pablo Ferreri, compró una jarra cervecera y una taza del Club Atlético Peñarol en la sucursal de Montevideo Shopping, y dio por inaugurado el sistema de facturación electrónica en Uruguay. Junto a él estaba el exministro de Economía, Fernando Lorenzo, y el director del supermercado, Robin Henderson. 

En ese entonces, con las empresas adheridas al plan piloto se cubrió un primer paso del 8% de las facturaciones del país. 

Según dijo Ferreri en aquel entonces, en Uruguay se emiten aproximadamente 470 millones de documentos de transacciones económicas al año. El objetivo propuesto por el exdirector fue que para 2015 se llegue a cubrir entre 60% y 70% de las facturaciones.
 
El esquema de factura digital exonera del pago del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) por el 70% de lo invertido en la implementación del software. Además, los bienes promovidos no pagan impuesto al patrimonio.

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